Hablemos de prostitutas.
Generalmente, los viernes por la noche de regreso a mi casita, paso por una calle muy mmm "llamativa" es como un mercadito de nailons, de bubis y de piernas donde con solo ver, llenas.
Y es que aqui es cuando entra eso del "taco de ojo" digo, supongo que el Sida no entra por el ojo no? (almenos que las niñas de mis ojos sean de la vida galante)
Hay de todo ahora si que como en el arca de Noe, unas güeras otras morenas otras dudodas nombre! solo que la desventaja aquí es que no podemos mayugar para ver que tan maduras están.
Yo no soy un mujeriego, mas bien soy un obsvervador. Y me gusta obsvervar, y pensar en las historias que están viviendo las personas en ese momento. Tal vez una prosti estaba esperando desesperadamente un cliente porque su hijo necesita una operación y no puede sustentarla. Tal vez otra prosti se muere del nervio porque sabe que está estrenando virus y su consciencia la está matando.
Alguna vez subí a un mirador con unos amigos y me di cuenta, que cada luz en la ciudad es una historia. Tal vez aquel anciano solo caminaba frente a mi, pero ¿a donde iría? ¿en que pensaba?
El mundo está lleno de historias tan interesantes como ñoñas, porque nadie nos escapamos de tener algo que contar, incluso esas cosas tan secretas que solo algunos oidos privilegiados escuchan.
Y así soy yo, chingón... que diga, con muchas historias. Y no quiere decir por "historia" algún hecho imaginario o fantasía sexual que rondan por la mente, sino algo que ya es pasado pero no debe morir.
Antier, hablando por teléfono, me di cuenta que la charla comenzó con trivialidades y fue convirtiéndose en un campeonato mundial de historias, de anécdotas. ¿veredicto? no lo sé. Me divierte mucho escuchar, me gusta escuchar. Se que de escuchar aprendo mas que de hablar, y hablo porque es necesario que otros aprendan.
Es lo bueno de esto, todos somos valiosos.
Hasta que el tiempo nos mande a la historia.
Generalmente, los viernes por la noche de regreso a mi casita, paso por una calle muy mmm "llamativa" es como un mercadito de nailons, de bubis y de piernas donde con solo ver, llenas.
Y es que aqui es cuando entra eso del "taco de ojo" digo, supongo que el Sida no entra por el ojo no? (almenos que las niñas de mis ojos sean de la vida galante)
Hay de todo ahora si que como en el arca de Noe, unas güeras otras morenas otras dudodas nombre! solo que la desventaja aquí es que no podemos mayugar para ver que tan maduras están.
Yo no soy un mujeriego, mas bien soy un obsvervador. Y me gusta obsvervar, y pensar en las historias que están viviendo las personas en ese momento. Tal vez una prosti estaba esperando desesperadamente un cliente porque su hijo necesita una operación y no puede sustentarla. Tal vez otra prosti se muere del nervio porque sabe que está estrenando virus y su consciencia la está matando.
Alguna vez subí a un mirador con unos amigos y me di cuenta, que cada luz en la ciudad es una historia. Tal vez aquel anciano solo caminaba frente a mi, pero ¿a donde iría? ¿en que pensaba?
El mundo está lleno de historias tan interesantes como ñoñas, porque nadie nos escapamos de tener algo que contar, incluso esas cosas tan secretas que solo algunos oidos privilegiados escuchan.
Y así soy yo, chingón... que diga, con muchas historias. Y no quiere decir por "historia" algún hecho imaginario o fantasía sexual que rondan por la mente, sino algo que ya es pasado pero no debe morir.
Antier, hablando por teléfono, me di cuenta que la charla comenzó con trivialidades y fue convirtiéndose en un campeonato mundial de historias, de anécdotas. ¿veredicto? no lo sé. Me divierte mucho escuchar, me gusta escuchar. Se que de escuchar aprendo mas que de hablar, y hablo porque es necesario que otros aprendan.
Es lo bueno de esto, todos somos valiosos.
Hasta que el tiempo nos mande a la historia.

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