lunes, junio 19, 2006

Erase una vez, una señora que vivía en un pueblo muy chiquito, tan chiquito que solo vivían ella y 3 perros, un perro se llamaba huguín, otro se llamaba lefu y el tercero todavía no lo registraba pero le decían lupe.

La señora creció y se hizo re señora, pero le gustaban muy jóvenes así que tomó un puño de lágrimas de pepe el toro y las plantó en esa arena donde su ex esposo el cerdo acostumbraba revolcarse con la secretaria que nunca tuvo el sacerdote de la iglesia que jamás pudo existir por culpa del gobierno.

Mientras su planta de amantes crecía, ella gastaba su tiempo en la televisión, le gustaba mucho la televisión, el problema es que nunca tuvo alguna, y se imaginaba que tenía, y luego se imaginaba que veía un programa que le gustaba mucho, con un actor que también era muy guapo, pero como todo era imaginario, a veces se imaginaba que imaginaba al actor imaginario imaginándola a ella. Suele pasar.

El árbol fue tirando individuos, la mayoría se fueron p´al norte, los otros se quedaron porque querían hacer una albercota y buscaban cosas para hacer el agujero, pero solo encontraron el bastón que usaba una señora que no tenía manos y se le olvidó, una vez que llegó colgada de una cuerda a ese pueblito chiquitito de visita.

La señora un día se dió cuenta que su planta estaba vacía, que los frutos ya no estaban y que solo tenía una gran alberca.

El problema es que con el sol, los muchachos que saltaron de la planta se quemaron y se hicieron polvito, porque la planta era una planta del pie, y los muchachos solo eran cayos y tocayos.

La señora siguió creciendo, cada vez mas... hasta que midió mas de 5 metros y se enamoró de king kong.

El problema es que al chango jamás le pareció atractiva, y ella terminó matándose.

Si, se daba satisfacción sola. 7 años después, falleció.