Chúmbala, cachúmbala, cachúmba, bam, bam, cuando el reloj marca las seis todos los muertos salen de sus tumbas. Chúmbala, cachúmbala. ¿A dónde van los muertos que no tienen dinero? Sólo irán a las tumbas de los pobres, pues no tienen ni para comprar su propia muerte.
Las tumbas a lo pobre son desoladas, tristes, abandonadas, la muerte despide un olor penetrante, demostrando lo cabrona que puede llegar a ser. Un corto recorrido hace notar que éstas no son más que historias de personas que ahora son muertos y que no pueden descansar en paz, pues el espacio es tan chiquitito que sólo se ven amontonados y lo que es peor, sin amor y cariño. Casi todas carecen de lápidas y flores, otras están parcialmente tapadas con la hierba que ha crecido, lo que demuestra un gran abandono.
No todas las tumbas tienen una rústica cruz de cemento, ya que son muy pocas las personas que tienen dinero para colocarla y por consiguiente optan por dos simples palos de madera en los que escriben los nombres y la fecha así sea con marcador o pintura. Las personas que entierran allí pertenecen a los estratos 1 y 2, a los NN que nunca nadie reclama, a los que dejan abandonados en algún hospital, a los mendigos, los sacoleros y a los que aparecen abandonados en alguna calle víctimas de una enfermedad, de alguna pelea callejera o o de algún vicio.
Son muy pocas las personas que visitan estos muertos, porque sólo se ve uno que otro paseándose por todo el cementerio, el principal motivo, es que los familiares ni siquiera tienen dinero para ir a visitarlos. A veces, si se ve un poco más gente los domingos, pero los de principio y final de mes, y eso porque es quincena, así, algunos aprovechan para llevar flores y hasta serenata si esta de aniversario, además, son muy pocas las familias que reclaman el cuerpo por evitarse gastos, ahorrar o simplemente porque no tienen dinero para pagar el entierro, por otro lado, la mayoría de ellos quedan tranquilos porque aunque los entierren en fosas comunes están en “tierra santa” y eso es más importante.
Esto viene a colación, porque cuando visitábamos la tumba de mi abuelo, enfrente de la misma había un espacio obviamente ocupado pero, sin señales de "vida" de quien lo estuviera ocupando, no tenía cruz, no tenía nada. Mi hermano yo le llamábamos el muertín, y una que otra vez le dejábamos un par de florecillas.
Es día de muertos, saludos a unos cuantos.
Las tumbas a lo pobre son desoladas, tristes, abandonadas, la muerte despide un olor penetrante, demostrando lo cabrona que puede llegar a ser. Un corto recorrido hace notar que éstas no son más que historias de personas que ahora son muertos y que no pueden descansar en paz, pues el espacio es tan chiquitito que sólo se ven amontonados y lo que es peor, sin amor y cariño. Casi todas carecen de lápidas y flores, otras están parcialmente tapadas con la hierba que ha crecido, lo que demuestra un gran abandono.
No todas las tumbas tienen una rústica cruz de cemento, ya que son muy pocas las personas que tienen dinero para colocarla y por consiguiente optan por dos simples palos de madera en los que escriben los nombres y la fecha así sea con marcador o pintura. Las personas que entierran allí pertenecen a los estratos 1 y 2, a los NN que nunca nadie reclama, a los que dejan abandonados en algún hospital, a los mendigos, los sacoleros y a los que aparecen abandonados en alguna calle víctimas de una enfermedad, de alguna pelea callejera o o de algún vicio.
Son muy pocas las personas que visitan estos muertos, porque sólo se ve uno que otro paseándose por todo el cementerio, el principal motivo, es que los familiares ni siquiera tienen dinero para ir a visitarlos. A veces, si se ve un poco más gente los domingos, pero los de principio y final de mes, y eso porque es quincena, así, algunos aprovechan para llevar flores y hasta serenata si esta de aniversario, además, son muy pocas las familias que reclaman el cuerpo por evitarse gastos, ahorrar o simplemente porque no tienen dinero para pagar el entierro, por otro lado, la mayoría de ellos quedan tranquilos porque aunque los entierren en fosas comunes están en “tierra santa” y eso es más importante.
Esto viene a colación, porque cuando visitábamos la tumba de mi abuelo, enfrente de la misma había un espacio obviamente ocupado pero, sin señales de "vida" de quien lo estuviera ocupando, no tenía cruz, no tenía nada. Mi hermano yo le llamábamos el muertín, y una que otra vez le dejábamos un par de florecillas.
Es día de muertos, saludos a unos cuantos.


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