viernes, septiembre 05, 2014

Y como el Fénix...

Siempre me han caído mal las personas que creen, que por estar un poquito metidas en el deporte de la lucha libre, y conocer cosas personales de los luchadores, ya son todos unos conocedores y merecen un diplomita. Sobre todo, esos que se la pasan en los foros y ahora en facebook diciendo los nombres reales de los luchadores, como si a alguien de verdad le importara saberlo. Desgraciadamente, los foros fueron un arma de doble filo para la lucha libre. Recuerdo con nostalgia, cuando los foros estaban en verdadero apogeo y quien ahí opinaba dejó plasmada verdadera pasión y respeto por la lucha libre. Hoy, los foros son solo migajas de aquello, y los que ahora ocupan nuestros lugares heredaron incluso odio hacia alguna publicación, algún luchador, etc., sin saber siquiera porque lo hacen.

Pero si eso fueron los foros, con el facebook y el twitter estamos fritos. No quiero verme como un anciano amargado porque no todo son malas noticias, pero  siento en mi opinión, que el acercamiento que estas redes sociales nos brindan con nuestros ídolos, al mismo tiempo los deshace. En el facebook ya te puedes llevar de “wey” con un luchador que tal vez en la arena veías con respeto y lo percibías inalcanzable. Lo bueno de estas redes, entre muchas otras cosas, es que los aficionados de corazón, formaron un especie de retén para los fraudes. Antes, tenías que esperar una semana para que la revista llegara a tu ciudad y enterarte que tu luchador local que ya había perdido la tapa, la fue a apostar con los pobrecitos de Tijuana que siempre les hacen la misma. Hoy, la misma banda rocanrolera te etiqueta en los flyers (en mich tiempoch che llamaban volantes) y te das cuenta quien va a luchar en el instante.

Yo siempre he dicho que a los que nos gusta la lucha libre tenemos firmado un pacto de caballeros, en donde vamos a la arena sabiendo lo que nos van a ofrecer, viendo con pasión y ¿por qué no? Abucheando alguna mala acción de vez en cuando. Ahora, hay mucho trolecito que ve todo con lupa para llegar a su casa y correr al foro para decir que fulanito o menganito hicieron un trabajo desastroso y bla, bla, bla.

Entre spoilers y opiniones de gente que se cree conocedora, la lucha libre está perdiendo esa pasión. Antes, esperabas ansioso el fin de semana para ver la lucha libre nacional por televisión. Hoy, gracias a los medios, sabes que lo que te pasan en la tele tiene 2 semanas de haber sido realidad y entre que ya sabes los resultados y el osito gominola mejor le cambias.

La lucha libre es una pachanga, en serio, es una fiesta. No quiero que se confundan, no me refiero a que me gusta ver como se bajan los calzones entre los luchadores y como los exóticos dan besos, y como los réferis en muchas ocasiones son los principales protagonistas, aunque tampoco soy de los que se orgasmean con ver puro llaveo y contra llaveo (aunque últimamente anda la moda de montar luchas que aunque a muchas personas les fascinan y hasta lloran por la “calidad” de las llaves, yo, sin demeritar, no le veo mucho el caso a hacer una llave y soltar a los 3 segundos sin una contra llave para hacer otra) pero me encanta ver como los papás llevan a los niños ilusionados, y con esfuerzos les compran una máscara barata que para el niño será el mayor de sus tesoros. Me fascina ver grupos de amigos con la cheve en la mano gritándole a los rudos. Me agrada mucho ver como las muchachas se asustan cuando las hostilidades llegan cerca de donde están. Y hay que decirlo, también me gustan mucho las edecanes.

La lucha libre siempre va a estar ahí, en cualquier modalidad. A veces me aturde la AAA y me aburre el CMLL, hay términos medios locales, y es lo bueno del asunto, cada quien puede elegir lo que mejor le plazca. Pero aunque a veces digamos que la lucha tiene sus altas y bajas, siempre va a estar ahí. Les ha pasado, cuando están con un grupo de amigos, que no saben nada de lucha, solo que Alushe es de pelushe, y por X o Y tocan el tema, y te voltean a ver diciendo “este wey es el que sabe de esas madres” muchas veces ni quieres tocar el tema porque sabes que van a terminar burlándose de la lucha, y quieres que se le respete. Pues bueno, entonces si exigimos respeto para el deporte, vamos a empezar a respetarla nosotros mismos.

Una, dos, tres por mi y por todos mis amigos. Vámonos