miércoles, octubre 20, 2004

¿Sabes?... hay momentos en que quisieras poder darlo todo pero lo único de valor o lo único a lo que se le puede dar un valor agregado, depende de como se use, es a la palabra.

Con palabras puede uno agradecer, con palabras puede uno enamorar, enamorarse, incluso maldecir. La palabra es un arma de muchos filos pero también es un sentimiento salvador que desencadena muchas variantes dentro de la vida del ser humano, no hablo en si de comunicación, la comunicación siempre ha estado presente, me refiero mas a la palabra como una manera de expresarte, no de entablar un algo con un alguien.

El uso de la palabra generalmente genera respuestas, pero cuando las respuestas no son lo que esperabas (o lo que mereces) te creas un sentimiento de frustración, de ira, de ganas de bajarte a un nivel equilibrado y hacer que la otra parte sienta lo mismo que tu... la palabra es casi tan importante como respirar, ¿como le dirías te amo? ¿como pedirías perdón?.

Cuando mi papá tenía la edad que hoy tengo, ya tenía una vida hecha, con mucho sacrificio e incluso con migo entre sus brazs, casa propia y quizá un trabajo que le daba bien para vivir, me veo y lo veo, y entiendo sin palabras que el espera tanto de mi, que entre mas cuente el segundero la decepción mas pronto llega a la puerta...

Aguántame viejo, no prometo que voy a intentarlo, solo puedo jurar que voy a llegar muy arriba para que te sientas orgulloso de la espera, de las palabras sin palabras, del todo que conforma el universo del orgullo cuando ves que la cosecha empieza a cotizarse, y recuerdas lo dificil que fue la siembra...

Cuando la vergüenza comienza a embargarte por no tener mucho que ofrecer, la palabra toma la importancia requerida para pedir tiempo y agradecer el gesto, la confianza y todos esos síntomas que solo alguien que te quiere bien puede ofrecerte. Estoy mas que obligado a corresponder con algo tangente, algo material, algo que pueda solventar años de sacrificio pero hoy, hoy no tengo mas que el uso de la palabra que poca o mucha es mia, y toda va dirigida a mis viejitos, porque no tienen idea de lo mucho que me harían falta deno tenerlos.

Mis palabras han dejado muchas enseñanzas, mis palabras han logrado que lágrimas que no son mias salgan o dejen de salir, mis palabras son dardos educados en el momento justo y preciso, y creo que era muy necesario poder entrar en un bache de humildad, de la verdadera humildad, donde agradecer es algo tan simple porque asi lo sientes, y donde el futuro que hoy tengo no es el futuro que hoy quiero tener, para que la palabra no sea solo palabra, para que el valor que hoy le tengo que dar a mis palabras carentes de cosas tangibles, sea diferente.