jueves, diciembre 23, 2004

En ocasiones, percibo la vida como una sinfonia larguísima, con sus altos y sus bajos, con solos y acompañados, con un ritmo diferente dependiendo de la ocasión...

El viaje que acabo de hacer a la ciudad de México, sin duda ha pasado a la historia como uno de los mejores momentos de mi vida, influyendo para esto el tiempo, el espacio, el lugar, y sobretodo las circunstancias.

Aprendi tanto, apredi muchas cosas, de cultura general, de la gente misma, de mi. Empecé a descifrar cosas en mi que nunca me hubiera imaginado, el potencial que puedo desarrollar y principalmente el ser yo mismo como persona, reirme de la vida y empezar a entender que el mundo sigue girando con, o sin mi.

Empecé una gran amistad y fui a confirmar otra, de personas a veces es mejor no hablar, confirmé la actitud de aquel cual "scar" el tio de simba, habla y jode pero de frente es "inocente", conocí a mucha gente, mucha gente que me conocía a mi, me llené de tantos detalles humanos que me siento rico, aunque ni cartera tenga.

Comenzé a aprender a extrañar, cuando estaba allá. extrañé rotundamente a las personas que me quedan acá, y cuando me tocó regresarme para acá, por primera vez en los viajes que he hecho, me dolió en el alma irme, no quería hacerlo... me la pasé tan bien que empecé a considerar su casa como mi casa, en realidad motivan mucho esos detalles.

Creo que en general me fue bien, hubiera querido convivir mucho mas con alguien en especial, desgraciadamente las prioridades y las malas coincidencias evitaron que esto pasara, y aqui abro un paréntesis porque necesito contártelo.

Ella es una gran amiga, alguien que tal vez por muchos es vista como un caso perdido, pero esos muchos nunca han intentado ver mas allá de la envoltura, porque yo la veo tan tierna, tan linda... tal vez eso es lo que está afectando porque he llegado a suponer que ella se aleja porque cree que la amo cuando -siendo sinceros- aunque es guapa, a mi no me gusta siquiera.

Iban a ser 3 ecuentros con ella, el primero si se dió, y aunque comenzó muy lindo ni siquiera terminó, en el segundo no hay nada que contar porque no se presentó, no me puse triste porque se que seguramente ella tuvo que hacer algo mas importante que verme, pero desgraciadamente no la vi, en el tercer encuentro pasó algo extraño, ella jura que si estuvo ahi, pero mis ojos no me dejan engañarme, en el momento en el que ella jura estar, yo estuve, y nada ni nadie podría haber evitado verla, y, aunque no la vi, si ella dice haber estado entonces, con el corazón en la mano yo le creo.

Porque yo se que jamás me mentiría.

Esto ha conllevado a un debate intero en mi, cuando regresé a mi casa me la topé, y al saludarla lo primero que hizo fue reclamarme mi plantón, cuando en realidad yo pensé que yo estaba sacado de odna por su plantón. Después alegó que yo la estaba tratando diferente, y ahora se cree una mala persona. Yo ya ni se que pensar, sieto que diga lo que diga no voy a quedar bien ni conmigo, sipudiera, le diría a esa persona que yo no estoy enojado, que le creo todo y que si desgraciadamete no tuvo una parte de su tiempo para compartirla conmigo ya sea porque no pudo, no quizo, o tuvo mejores cosas que hacer, definitivamente ni me molesta ni me ofende, todos, pero absolutamente todos, tenemos prioridades.

Asi pues, este viaje me dejó tanto, pero tanto, que espero no perder lo que -supongo- aún tengo.

Porque ni la distancia, ni el tiempo, ni las prioridades, me pueden evitar a mi tener los amigos que se me de la gana.