Veo como abres el programa casi con la misma devoción con que mi abuela va a misa, observas... arece ser que, como un soldado en plena guerra, ves todas tus armas, tus herramientas, y vas eligiendo lo que sabes que te va a servir para cumplir con tu misión.
Buscas ese archivo, aún no estas segura si tienes que restaurarlo, rehacerlo, o simplemente hacer un milagro mas. Al buscarlo, recorres por segundos toda una vida de cambios, sueños, acciones plasmadas a la voz de un click, tu pasión bueno, tu pasión aparte de mi.
Hay una grieta, recuerdas el viejo truco y te decides a clonarle, cada pasda es un soplo de vida, para una imagen que estaba agonizando.
Ahora viene el zoom...
Te adentras tanto, como aquel que busca en un microscopio esa célula que puede salvar vidas. Te detienes, observas a tu derecha y tomas la desición mas acertada, te brindas tanto que imagino que vuelves a tomar esa fotografía, en cámara lenta.
Se ve sola... le hace falta algún detalle, quizá alguna estrella, quizá menos brazo.
Te veo, te observo, y tus ojos se fijan en ese reto... como si fuera una presa que no debe escapar de tu talento. Un poco de contraste y el brillo de tu escencia terminan por hacer de algo que muchos creen iposible, una rutinaria realidad.
Me encantas...